martes, 2 de febrero de 2010

EL PUERRO QUE NOS LLEGÓ DESDE ORIENTE PRÓXIMO


Dicen los botánicos que esta planta herbácea, de las familia de las liliáceas (Aillum porrum) nos llegó desde Oriente Próximo, concretamente de Egipto, ya que se han encontrado frescos de 5.000 años que lo mencionaban. Según algunos historiadores, Nerón, para cuidar su bella voz (sic), bebía cada día caldo de puerros.
El puerro contiene un 2% de proteínas, 7% de hidratos de carbono y un ínfimo porcentaje de grasas.
Su caldo de cocción, sin sal, tornado en ayunas es el mejor diurético y antiséptico, muy recomendado en enfermedades del riñón, cálculos, albuminuria, uremia y artritis.
Esta hortaliza es una verdadera escoba del intestino debido a los mucílagos que contiene. Laxa pero sin irritar es una valiosa ayuda para los estreñidos. Conviene a los anémicos por su riqueza en hierro y magnesio, a todos por su riqueza en fósforo, bien equilibrado además con el calcio, y a los bronquíticos por su riqueza en azufre.
Es además rico en vitaminas A, BI, B2, PP y C (las partes verdes sobre todo). Bien se sabe que la vitamina C es muy frágil y desaparece casi completamente con la cocción.
La cocción al vapor es la más idónea. La cocción en agua sólo es recomendable para consumo del caldo. No hay que tirarlo puesto que perderíamos las sales minerales.

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