sábado, 20 de febrero de 2010

PLÁTANO DE CANARIAS RECLAMA UNA IMPORTACIÓN SEGURA DE LA BANANA EXTRA COMUNITARIA

Entre las dificultades a que se enfrentan los productores de plátano canario en 2010, está una bajada del 4,92% de los precios prevista por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Una condición más que sumar a las exigencias que la Unión Europea impone a estos productores: severos controles, medidas medioambientales, seguridad en el trabajo y alimentaria …, unido a los costes salariales. La Unión Europea sabe perfectamente que todo esto tiene un coste muy elevado sin embargo, es muy condescendiente con los productos que vienen de fuera de la UE y no les exige las garantías mínimas de seguridad.

Algo que ha venido a confirmar la incautación de droga escondida en cajas de bananas llegadas de Ecuador y Costa de Marfil realizada recientemente por la Policía Nacional.
Aunque, no es el primer caso. En diciembre de 2009 la Policía Nacional desmanteló una red que llevaba 228 kilos de cocaína ocultos en un cargamento de bananas procedente de Ecuador.

ASPROCAN (Asociación Organizaciones de Productos del Plátano de Canarias) destaca los controles rigurosos a que se somete el Plátano de Canarias, que puede tardar sólo siete días en pasar de la planta a la frutería, a diferencia de 35 a 45 días que pueden pasar viajando los latinoamericanos y africanos hasta llegar al mercado español. A diferencia de la banana, el menor tiempo de traslado del Plátano de Canarias disminuye la emisión de gases de efecto invernadero y permite que la fruta pase más tiempo en la planta, obteniendo una mejor maduración, más azucares y menos almidones y mayor cantidad de nutrientes.

Plátano de Canarias no es una gran multinacional, sino una asociación de agricultores y fundamentalmente basada en el minifundio (las fincas, de media, no alcanzan una hectárea).Para controlar su producción, ha instaurado un sistema de trazabilidad que se inicia en el campo, identificando el origen de cada partida de plátanos.

Todos los productores llevan un cuaderno de campo que contiene las características de la plantación, riegos, fertilización, tratamientos fitosanitarios y fecha de recolección. Una vez listas, las cosechas pasan a centrales inscritas en el registro sanitario y de industrias agrarias donde, para clasificar el producto, se llevan a cabo comprobaciones visuales y controles multirresiduos periódicos.

Durante la fase de empaquetado, en los 80 centros distribuidos en las diferentes islas se formaliza un completo registro de entrada de cada partida reflejando la finca o parcela de procedencia, el peso y la fecha de entrada, acompañada de la firma de la persona que realiza la entrega. A la salida, las cajas llevan un número de control que las identifica y que permitirá conocer toda la información necesaria para garantizar la trazabilidad del producto.

Este severo seguimiento es costoso, pero tiene muchas ventajas, puesto que la fruta se halla identificada y controlada en todo el proceso: desde el cultivo (en el que las restricciones al uso de productos químicos están dando paso al control biológico, haciéndolo más natural y sostenible que la banana), hasta el transporte y distribución del plátano canario (más segura y menos contaminante, al emitir menos gases de efecto invernadero). Sin embargo, cuando la Unión Europea se sienta a negociar con países como Ecuador una rebaja de los aranceles, no se determinan algunos compromisos como contrapartida. En este sentido, “se quiere promover el libre comercio a costa de los productores comunitarios y en beneficio de las multinacionales”. Además, el presidente de ASPROCAN (Asociación Organizaciones de Productos del Plátano de Canarias) asegura que “el libre comercio no tiene sentido si no se está en igualdad de condiciones”.

PROBLEMAS SANITARIOS DE LA BANANA EXTRA COMUNITARIA

Las regiones productoras latinoamericanas de banana presenta características de clima cálido húmedo con una precipitación pluvial anual de 1,700 a 3,900 mm., estas características agroclimáticas provocan una mayor proliferación de plagas y enfermedades en el cultivo de la banana, lo cual se traduce en una mayor utilización de plaguicidas (productos fitosanitarios), algunos de los cuales con materias activas en su composición que han sido prohibidas en la Unión Europea.

Por el contrario, el plátano de Canarias se cultiva en muchas zonas bajo protección de malla, además de que las condiciones climáticas son algo diferentes y, por lo tanto, sin muchas de las plagas y enfermedades que afectan al cultivo de banana extra comunitaria.
Además, el cultivo en Canarias se realiza bajo técnicas de Producción Integrada; es decir, utilización de productos fitosanitarios dirigidos a combatir sólo la plaga o enfermedad que se desea controlar, y únicamente cuando su presencia alcanza un nivel que puede provocar daño económico.

De ahí una de las grandes diferencias entre la banana extra comunitaria (sin ningún tipo de mancha en su piel por la alta utilización de plaguicidas en su cultivo) y el plátano de Canarias que presenta algunas machas en su piel.

El problema es que hay grandes intereses económicos en la producción y comercialización de la banana extra comunitaria, sobre todo EE UU, pero también de algunos países miembros de la Unión Europea que tienen intereses en esas zonas productoras. El resultado es que la UE no controla, como debería hacerlo, los Límites Máximos de Residuos de plaguicidas en este producto.

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