Habiendo dejado ya atrás la vorágine
festera de estos días, y recuperando poro a poco el día a día más cotidiano, volvemos
con una receta que da alegría al paladar y al olfato.
Dos sentidos un tanto atrofiados en el día
de hoy, gracias a una “mini-gripe” que no llega a ser ni eso. Es lo que tiene
cuando te vacunas. Si la coges, no será al 100 x 100. Está, pero no llega a
estar. Algo así como lo de “en diferido, pero de forma simulada”, o al revés. Pues
eso.
INGREDIENTES
PARA 4 PERSONAS
1 cebolla mediana.
6 dientes de ajo.
Un puñado de almendras crudas.
Un puñado de piñones.
Pan rallado.
1 cuchara de mezcla de especias “estilo
Baharat” (pimienta negra, comino, pimentón dulce, cilantro, cayena y canela).
1 vaso de vino añejo. (Gentileza de Angelines, del blog El Bosque de Trimbolera)
1 hoja de laurel.
Perejil fresco.
Perejil fresco.
Harina.
Aceite de Oliva Virgen Extra.
Sal.
PREPARACIÓN
En un bol grande ponemos la carne.
Picaremos las almendras, los piñones y un diente de ajo. Se lo añadimos a la
carne. También le echaremos el pan rallado y las especias. Lo mezclamos todo
muy bien, y hacemos las albóndigas.
En una cazuela con Aceite de Oliva Virgen
Extra sofreímos las albóndigas previamente enharinadas. Las sacamos y
reservamos.
Pelamos y picamos la cebolla. Los ajos los
hacemos a láminas. Los rehogamos en la cazuela a fuego muy suave.
Cuando lo tengamos en su punto, sacamos un
poco de esa cebolla y ajos y los ponemos en el vaso de la batidora junto con el
vino añejo.
Echamos de nuevo las albóndigas en la
cazuela con el sofrito de ajos y cebolla, y le añadimos la mezcla de vino-cebolla-ajos, la hoja de laurel y el perejil picado.
Subimos el fuego al máximo hasta que
comience a hervir. Lo dejamos un par de minutos así, y luego lo ponemos al
mínimo. Tapamos la cazuela, y dejamos que se vaya haciendo. Cuando la salsa se
haya reducido a la mitad, ya lo tendremos listo.















































